22 dic. 2012

LAS "CINCUENTA SOMBRAS" DE SARA

Hacía varios meses que no escribía en el blog... Me quedé sin ordenador y por el móvil inteligente es un auténtico pelmazo. Si regreso ahora es por la necesidad imperiosa de expresar toda la mierda que siento tener encima en estos momentos: mis "Cincuenta Sombras".

Todo surge a raíz de terminar de leer la trilogía "Cincuenta Sombras", de E.L. James... En meses se ha convertido en un best-seller mundial, así que, quien más, quien menos, si no leído, sí que por lo menos ha oído hablar de ella. Las "Cincuenta Sombras de Grey" es una historia conmovedora, una historia de AMOR CON MAYÚSCULAS". Sí, con muchas "escenas" de sexo explícito relatadas, varias de ellas pertenecientes al mundo BDSM (buscad en wikipedia si no sabéis...), pero el guión, el transfondo, es el de una maravillosa, vibrante historia de amor incondicional. Una historia que a mí me ha cautivado, enamorado, enganchado, emocionado, encantado, y todos los "ados" que se os ocurran (y que recomiendo fervientemente, en especial si el amor no falta en vuestras vidas), pero que a su vez, y como ya veía yo venir según la iba leyendo, me ha destrozado. Ya lo dije varias veces durante la lectura: "esto no va a ser bueno para mi salud mental". No me equivoqué. Esta historia ha sacado a flote todos mis miedos, todas mis miserias y penalidades, en definitiva, todas mis "cincuenta sombras", que las tengo. Andaban por ahí, escondidas en algún rincón oculto de mi cerebro y de mi corazón, pero ahora todas han emergido desde las profundidades de mi piel, de mi espíritu, de mi ser, con la fuerza de un geyser, o la de la erupción de un volcán furioso que hubiera estado 2000 años en calma... Esta historia me ha arrasado, y me está arrasando.

Ya nada más terminar de leer la historia, empezaron a caer las lágrimas por mis mejillas... Al principio, pensando equivocadamente que era por la emoción de haber léído con avidez algo tan precioso, y tal vez pensaba, alterada por las hormonas que desde el 25 de octubre estoy tomando, al haber empezado por fin el tratamiento hormonal para mi tan ansiado cambio de sexo (por si alguno no lo sabe, soy transexual, aparte de lesbiana). Pero no habían pasado dos minutos cuando empecé a sentir un dolor tan profundo, un vacío tan insoportable, que enseguida supe la verdad: las "Cincuenta Sombras de Grey" han traído a primera línea de actualidad las cincuenta sombras de Sara...

Caí bruscamente, repentinamente, súbitamente, importentemente, en la cuenta de que no tengo, ni por asomo, en torno a mi vida, ni una brizna del AMOR que transmiten Anastasia y Christian (los personajes principales de la historia). Me he sentido de repente sola en la vida, vacía y hueca. Y eso está siendo un martillo pilón que no para de golpearme una y otra vez desde que terminé la historia. Sí, ya se que hay gente que me aprecia, que me tiene cariño, incluso que de alguna manera, me quiere, pero lo cierto es que yo nací para amar y ser amada, para darlo todo y que me lo den todo. Sin restricciones, sin barreras. Como Ana y Christian. Yo necesito de esa guía que me ayude a saltar los charcos que me da miedo saltar, y necesito ser necesitada... Y  mi vida está muy lejos de tener algo ni remotamente parecido. Y oprime y machaca mi desconsolado e inconsolable corazón.

He intentado buscarle una explicacíón, un orígen. Encuentro dos, diferentes pero que acaban convergiendo: uno, no se me va de la cabeza el temor de haber perdido la capacidad de amar con la que nací. Eso habría ocurrido hace unos trece años, cuando una maravillosa mujer a la que amé como no hay forma de expresar, se habría llevado todo mi amor y mi corazón, y solo hubiera vuelto a mi una cuarta parte del mismo. Cuando ella se fue yo dejé de ser persona 5 largos años. Oscuros, tenebrosos y sin esperanza. Conseguí salir de ese tunel no se cómo, pero ahora me doy cuenta de que desde entonces no he vuelto a ser la misma. He tenido más novias, sí; he querido con locura, sí; siempre implicándome e intentando hacerlo lo mejor que se. Pero por mucho que me esfuerce, si en mí ya solo habita una cuarta parte de lo que en su día fue un corazón entero, por mucho esfuerzo, ganas y sacrificio que haga, será el esfuerzo, ganas y sacrificio de una cuarta parte. Y por pura física, nunca podrá alcanzar las capacidades, los niveles, de uno entero, completo y brioso. El miedo que me atenaza es que si yo no puedo amar, ¿cómo puedo esperar ser amada? Me destroza pensar en quedarme sola para la eternidad. Me gusta tener mis momentos de soledad, pero estar SOLA en la vida es lo peor que se le puede desear a nadie. Y así siento que ocurre conmigo.

Y dos, mi transexualidad. A una persona que se ha tirado más de media vida intentando conocerse, saber quíen y cómo es, ubicarse en algún lugar sobre esta jodida tierra, le resulta muy difícil expresar sus sentimientos. Así me ha pasado siempre. Y ahora que por fin me conozco y creo haber encontrado mi lugar, me toca vivir en una sociedad salpicada de machistas, torgloditas, jurásicos, cavernarios irrespetuosos y crueles que critican hasta provocar dolor aquello que no entienden, ni tienen interés en entender. Hace tiempo que aprendí a pasar olímpicamente de lo que la gente diga, pero el miedo a recibir una pedrada en la cabeza por parte de algún desalmado hijo de la gran puta, ese miedo creo que jamás voy superarlo. Si a ello unimos que vivimos la época de la imágen, en la que lo que importa es la primera vista y no lo que va por dentro, pues pies para qué os quiero... Es para salir huyendo aterrorizada. ¡¡¿Pero adonde?!!

La tarde que terminé de leer tan fascinante, envidiable y envidiada historia de amor, y después de que me diera cuenta de cuáles eran las verdaderas causas de mis lágrimas de cocodrilo, decidí irme a la ducha, para ver si eso me calmaba un poco. Igual que hacen Ana y Christian para consoloarse mutuamente. Con la diferencia de que "Ana" no me acompaña, claro está. No hago más que entrar en la ducha y rápidamente la sensacíón empieza a ser peor... Me veo desnuda, me veo el vientre y en una milésima de segundo me transporto al momento en que Ana siente dentro a su "Pequeño Bip" (se queda embarazada y ella le llama "Pequeño Bip" en relación al sonidito que hace la máquinita cuando le hacen la ecografía). Y caigo en la cuenta, en la puta y jodida cuenta, de que debido a mi más puta naturaleza, jamás, por muchas hormonas que tome y muchos coños que me ponga, jamás podré sentir esa maravillosa, incomparable, inigualable sensación que debe ser ver, notar, sentir día a día dentro de tí a tu "Pequeño Bip": el milagro de la vida formándose dentro de tu ser... ¡¡¡Maldita sea mi estampa!!! Es una verdad como un templo que desde el mismo momento que nacemos empezamos a morir, pero coño, ya que estamos de paso, y ya que no sabemos lo que dura ese paso, ¿no podía ser todo más sencillo? ¿Por qué tanta patada, perdón, putada, tanto obstáculo? ¿Por qué tanta falsedad,, hipocresía, incomprensión...? ¿Por qué...?

Así que la ducha la acabé sentada en el suelo, con más lágrimas que gotas salían por la alcachofa, preguntándome todas esas mierdas y echándo en falta pero una barbaridad a "Ana" y su regazo para acurrucarme junto a ella y recibir su reconfortante calor y desinteresado amor.

Y desde entonces las lágrimas están en un dique interior que se ha formado dentro de mí. Un dique que rompe cuando le da la gana y las gotas salen hacia fuera como torrentes, y que cuando consigo aplacar mínimamente, se mantienen ahí, siempre amenazantes, porque irse no se van. Ni la angustia que oprime mi pecho tampoco.

Para todos los que me habéis preguntado y preocupado por mí, estas son mis razones, mis motivos, mis sentimientos. Mi YO.