26 nov. 2008

LA MALDICIÓN DE LA PRINCESA



Esta pequeña fábula me la dedicó mi novia Estefanía, y creo que puede ayudar (para quien quiera o le interese "ser ayudado", claro) a comprender un poco mi problemática, que es la de muchas otras personas transexuales, tanto chicos como chicas.

He aquí el cuento:

Había una vez una princesa que era la más bella de todo el reino, pues si su belleza exterior deslumbraba no era nada comparada con lo hermosa que llegaba a ser interiormente. Era amable, encantadora y siempre lucía una sonrisa en su adorable rostro; era muy generosa pues siempre estaba dispuesta a escuchar, ayudar y consolar a quien lo necesitara sin pedir nada a cambio.

Como en todos los cuentos aquí también hay una bruja. Dicha bruja envidiaba sobremanera a la preciosa princesita y decidió lanzarle una maldición, la peor de las maldiciones conocidas. Consistía en transformar a la hermosa joven de tal modo que nadie la reconociera. Aunque como todas las maldiciones también esta era reversible, y sólo bastaba con que alguien reconociera en aquel peludo y enmarañado rostro varonil a la princesa.

Y así pasó de vivir alegre y feliz en su reino a vagar por los confines de la tierra intentando hacer ver a la gente como era en realidad. Las decepciones se fueron sumando y la tristeza empezaba a apoderarse de la joven, que por más que lo intentara no conseguía hacerse oír entre la gente que pasaba por su lado sin prestarle atención, consiguiendo tan solo indiferencia., cuando no desprecio.

La desesperanza se hizo latente y cesó su búsqueda, pero entonces apareció a lo lejos una sombra cuya silueta según se iba acercando iba mostrando a una campesina. Cuando llegaron a la misma altura una mirada se cruzó entre las dos, y en ese mismo instante ambas tuvieron la certeza de que la persona que tenían delante no era exactamente lo que parecía ser.

Repentinamente surgió de la nada una intensa y deslumbrante luz que por un instante lo cubrió todo cegando a las dos jóvenes momentáneamente. Cuando al fin recuperaron la vista comprobaron con incredulidad que la que parecía ser una simple y sucia campesina era una hermosa doncella, y el harapiento indigente era en realidad la bellísima princesa del reino.

La malvada bruja no podía dar crédito a lo que estaba viendo a través de su bola de cristal, no podía ser que de entre los millones de personas que habitaban aquellos parajes las únicas dos malditas por ella se hubieran encontrado y anulado su poderoso hechizo que ella creía irrompible,ya que para ello había que mirar más allá de los ojos, había que mirar con el corazón, cosa de la que la bruja carecía. Se enfureció de tal manera que comenzó a lanzar conjuros a diestro y siniestro cegada por la rabia, hasta que uno de ellos impactó con una pared maestra que se hizo añicos enterrando para siempre a la horrible y perversa bruja.

Una vez salieron de su estupor las dos jóvenes se miraron a los ojos anegados en lágrimas de felicidad por haberse liberado al fin de tan terrible maldición. Se tomaron de la mano y desde ese mismo momento supieron que se amarían durante el resto de su vida.

Fin.


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1 comentario:

yusufyusuf dijo...

Nice blog...

PeaCe..!

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