2 may. 2009

TOCAR FONDO Y NO PODER SALIR

Es una gran verdad aquella que dice que nunca llegamos a conocer a nadie totalmente, pero ayer descubrí que ni siquiera a nosotros mismos...

Si amigos, ayer hice algo que jamás creí que pudiera hacer en la vida: abandonarme al alcohol. Y no precisamente por salir de botellón.

Jamás pensé que el desamor y alejamiento que sufro por parte la mujer con la que yo quería (y quiero) pasar el resto de mis días provocaría en mí consecuencias tan devastadoras.

Supongo que todo ha sido debido al colapso que ha provocado en mí tanta tensión, tanta incertidumbre, tanto amor no correspondido desde hace tiempo, tantas falsas esperanzas que decía no querer darme pero que ha estado dándome por espacio de más de dos meses desde aquel fatídico 20 de febrero, y tanta mentira, la última ayer. Estefanía de mi vida, te aconsejé que si no lo tenías nada claro (según tus propias palabras nuevamente falsas) debías alejarte de las dos por un tiempo. Y es mentira, querida Maggie, como te dijo ella, que se lo "casi exigiera" y que se viera obligada a mandarte el mensaje de "sin cobertura" que te mandó. Y en cualquier caso, suponiendo que te lo hubiera exigido (y sabes que no es así, Estefanía), llegadas a este punto, ¿quién coño soy yo ya para exigirte nada y quien coño eres tú para acceder a mis supuestas exigencias? De todas formas, en el fondo algo me decía que aquel mensaje no fue más que una treta, una argucia. El tiempo me ha dado nuevamente la razón. Porque si bien es cierto que no supe cumplir mi promesa de dejarle su espacio y tiempo (aclaro que con mi única intencíón de provocar en ella una decisión definitiva que nunca terminaba de salir), no es menos cierto que ahora que yo me había ido de casa para efectivamente dejarle su espacio y su tiempo, lo primero es hace es "abandonarse" y entregarse nuevamente a su "otro" amor, al de la amiga traicionera. Al de la ex-amiga traicionera, seamos sinceras. Dos días esperando a que yo me marchara, si, pero no para poder reflexionar en serio, sino para una vez quitada yo de enmedio, volver de nuevo al cultivo del y por su nuevo amor. Por cierto, Maggie, has de saber que yo por más que lo intenté no conseguí que olvidara la idea de emborracharse como tenía pensado hacer... Y solo me llevé la botella de Tequila porque me amenazó con no dejarme volver a entrar en el piso si volvía, ya que cierto es que el piso oficialmente es suyo y solo suyo... En cambio, dos palabras tuyas por la noche fueron más que suficientes para que abandonara la idea del coma etílico.

El caso es que al descubrir la "jugada" no lo resistí más, todo me estalló por los aires (lo poco que me quedaba ya por estallar), y le dije que se largara y cuanto antes, que a mí todavía me quedaba un átomo de dignidad (cosa que es una puta mentira pero en fin). A ella se le volvió a caer de nuevo el mundo encima (no se cual, si está más que claro lo que quiere hacer), y empezó a llorar. Cuando se le pasó lo gordo, se vistió y congió la botella de Licor 43 con la idea de irse a la calle. Evidentemente no iba a permitir tal cosa. La seguí, y como no me despegaba, volvió a entrar para darle al alcohol dentro de casa. Así que yo, que ya he superado también todos mis límites, también me dispuse a ello. Cogimos cada una un vaso y empezamos a vacíar el alcohólico elemento. Ella trató de evitar que yo lo hiciera, ya que en mis condiciones no podía beber (no se que condiciones eran esas...). Pero lo cierto es que si ella tenía derecho al botellón, yo también.

Fue ahí cuando empezó la tormenta... No me bastó con un vaso, ni con dos... pero al segundo vaso ella me quitó la botella y vació lo que quedaba (mejor así, porque por lo menos evitaba que ella también siguiera bebiendo). Pero entonces yo no me iba a quedar a medias en mi intento de bajar a los infiernos (las cosas o se hacen del todo o no se hacen, pero aqui de medias tintas, nada), así que cogí mi botella de licor de café y cayeron tres vasos más... (conviene aclarar que todo esto en ayunas). Dicen que los borrachos y los niños son los únicos que dicen la verdad (o al menos su verdad). Así que en plena situación alcoholizada por mi parte empezaron a salir de mi boca toda cuanta clase de espetos y reproches se me pudieron ocurrir. Ella también me reprochó lo suyo, cuando descansaba entre lágrima y lágrima.

De todo esto extraigo una consecuencia clara: ella nunca creyó en mi palabra y nunca tuvo interés en intentar solucionar nuestros problemas, prefiriendo "distraerse" con la ex-amiga traicionera, y dejándose caer poco en sus redes amatorias.

Pero retomando el asunto... el caso es que llegué al colapso, simplemente no pude más... A partir de ahí, todo es una nebulosa para mí. Lo único que recuerdo con claridad es que caí medio inconsciente en el suelo de la cocina. No se qué hora sería, mi "novia" me dijo que sobre las 5 de la tarde... No lo se, hasta las 8 y algo de la tarde (creo) que desperté, todo son sombras, salvo lo que me ha comentado Estefanía: que no sabe cómo me levantó y me llevó al sofá, que yo estaba medio en estado de shock, que no articulaba palabra, que tenía los ojos mirando al vacío y que le costaba comprobar si realmente respiraba o no... Al parecer llegó a temer incluso por mi vida, llegó a pensar que me perdía para siempre... ¿Perderme? ¿No nos habíamos perdido ya? No se... Me dijo que llamó a emergencias y que una ambulancia vino a casa. Yo aún ahora es algo que no recuerdo... Por lo visto, los médicos, siempre según palabras de mi "novia" (aclaro que digo "novia" porque luego llamó a mi trabajo para decir que seguramente, dada mi situación, no podría ir a trabajar, y cuando llamó a mi trabajo dijo "soy la novia de"... Por un microinstante sonaron a gloria bendita esas palabras, pero luego la escasa lucidez que había recuperado me devolvió a la cruda realidad mediante otro sonado ostión...
El caso es que según me cuenta parece los médicos lograron en parte reanimarme, por lo menos consiguieron hacerme llorar, que es una manera como otra cualquiera de reaccionar. Y también me dieron no se que dopaje... supongo que algo para relajarme o para bajar los efectos del alcohol, yo que se...

Luego ella me dijo que jamás volviera a darle un susto así, y se pasó el resto de la tarde pegada a mí, incluso tumbada y abrazada a mí y creí estar nuevamente a las puertas del paraíso...

Ahora estoy en el trabajo. Como sospeché que me pasaría, a los 20 minutos de entrar, solté la potada... Supongo que eso me ha liberado bastante, aunque sigo habitando un inframundo que jamás imaginé que visitaría nunca...

Ahora tengo miedo de mi misma. He superado todos mis límites y he llegado al colapso.
No me fío ni confío ya en mi misma, ni tengo ya fuerzas para luchar por mí.

Simplemente ahora mi destino, no está en mis manos...

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